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8.30.2008

EDUCACION CRISTIANA


IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN CRISTIANA


“La educación cristiana es tan importante como el aire que respiramos”

Es de vital importancia para la vida del ser humano aquí en la tierra y para el mundo venidero. Dios mismo dice en su Palabra:

“Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.” Deuteronomio 4:39 y 40

El ser humano debe aprender el temor a Dios. Debe reconocer que hay un Dios en el cielo. Y que gobierna en la tierra. Debe reflexionar que Dios es real y que nos ha dejado su Palabra para que podamos conocerle y amarlo.

Respetar su Palabra y obedecerla traerá bendición para nuestras vidas y para nuestras generaciones. Todas las cosas que emprendamos se realizaran pues Dios nos lo ha prometido. El es fiel a su Palabra.

“Palabra fiel es esta y digna de ser recibida por todos.” 1 Timoteo.4:9

Por tal razón debemos reflexionar y aprender que hay un Dios que nos ama y que nos demanda obediencia a su Palabra. Y es a través de su Palabra que aprendemos de El, de sus atributos, de su plan de salvación para la humanidad, de todos los proyectos que tiene preparado para sus hijos. De su Espíritu Santo que desea morar en nuestras vidas, de sus ricas bendiciones en Cristo Jesús en fin tantas promesas de bendición para nuestras vidas que debemos saber y experimentar. Por tal razón debemos enseñar su Palabra.

“La fe viene por el oír, y por el oír por la Palabra de Dios.” Romanos 10:17 Las personas para poder creer en Dios deben escuchar la Palabra de Dios. Es la única manera que podemos conocer a Dios y que la fe de las personas pueda activarse y experimentar el amor de Dios. Esto es lo que Dios le enseño al pueblo de Israel en el Antiguo Testamento:


“Oye Israel, Jehová tu Dios uno es. Y amaras a Jehová tú Dios, de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas; Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón. Y las repetirás a tus hijos, y hablaras de ella estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y cuando te levantes.” Deuteronomio 6: 4 al 7

Esto es lo que Dios espera del hombre, que lo ame de todo corazón y enseñe a sus hijos su Palabra. Ahora bien, ¿Cuál es el resultado de esto? El siguiente:


“Por haber oído estos decretos, y haberlos guardado y puesto por obra. Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres, y te amara, te bendecirá y te multiplicara, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano y tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.”
Deuteronomio 7:12 y 13

Esto fue una realidad en el pueblo hebreo. Pero no siempre fue así. Cuando el pueblo se apartaba de Dios y se olvidaban de guardar lo aprendido y se desviaban tras los deseos de su corazón. Dios los disciplinaba. Por ejemplo en tiempos del imperio Babilónico Israel fue deportado y la ciudad y el templo fueron destruidos por causa de la desobediencia a Dios y su Palabra. Pero al cumplirse el tiempo del destierro el Señor toco el corazón de un poderoso rey “Darío” quien da la orden de que los judíos debían regresar a sus tierras y reconstruir la ciudad y el templo. El decreto decía así:
“yo Darío he dado el decreto, sea cumplido prontamente.”

De esta manera los judíos regresaron a su nación y comenzaron la reconstrucción. Entre los que regresaron estaba un hombre de Dios llamado Esdras. Las Escrituras dicen de el lo siguiente:

“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.” Esdras 7:10


Por esta razón la mano de Jehová su Dios estaba sobre el. Y el rey le concedió todo lo que pidió y le dijo:

“Y tu Esdras, conforme a la sabiduría que tienes de tu Dios, pon jueces y gobernadores que gobiernen en todo el pueblo que esta del otro lado del rió, a todos los que conocen la ley de tu Dios; Y al que no la conoce, le enseñaras.” Esdras 7:25



La restauración del templo y la ciudad fueron posibles ya que Dios toco el corazón del rey y puso a Esdras como sacerdote para escoger a los jueces y gobernadores y sobre todo, para enseñar la palabra de Dios al pueblo. De esta manera vemos nuevamente la importancia de enseñar LAS SAGRADAS ESCRITURAS y los resultados que estas producen.

Pero los profetas del antiguo Testamento venían anunciando que vendría el gran maestro, Enmanuel Dios con nosotros. Dios mismo en medio de la humanidad para Enseñar el camino a Dios. En el libro del profeta Isaías dice:




“Inclinad vuestro oído, y venid a mí. Oíd y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno las misericordias firme de David. He aquí yo lo di por testigo a los pueblos; por jefe y por maestro a las naciones.” Isaías 55: 3 Y 4

De esta manera anunciaba Dios la venida del gran maestro nuestro Señor Jesucristo. Dando ejemplo: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:


"A la verdad las mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad pues, al Señor de las mies que envié obreros a sus mies.”
Mateo 9: 35 al 38

El Señor es el gran maestro. Vino para darnos ejemplo y enseñarnos la voluntad de Dios. El enseño por tres años aproximadamente a sus discípulos. (Alumnos) y luego les dio la orden de reproducir nuevos discípulos. Enseñándoles todas las cosas que el les había enseñado y la promesa era que el estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo.

“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto Id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:18 y 19

La gran comisión de nuestro Señor Jesucristo, refleja la gran Importancia de enseñar la Palabra, al igual que en el Antiguo Testamento. Pues es el mismo Dios quien desea que todas las personas conozcan y hagan su voluntad.

Pero la responsabilidad de enseñar no es solo de los Padres. O de los sacerdotes sino que Dios ha establecido en su iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Para edificar y perfeccionar a los hijos de Dios para el trabajo o la obra del ministerio. Veamos lo que dice el apóstol Pablo:



“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por donde quiera por todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre si por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Efesios 4:11 al 16

1.- Dios mismo creo los ministerios.

Esto no es capricho del hombre, o inventos. Sino que Dios mismo ha establecido que en su iglesia existan los ministerios para edificar y perfeccionar a sus hijos. En la iglesia primitiva vemos como Dios dirigía y escogía a sus servidores.

“Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros: Bernabé, simón el que llamaban Níger, Lucio de cirene, manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca y Saulo. Ministrando estos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartarme a Bernabé y a Saulo para la obra que los he llamado.” Hechos 13: 1 al 3

Los ministros de Dios no son escogidos a dedo sino que Dios mismo trata con cada uno de nosotros, los prepara y luego los envía a la obra.

Los cinco ministerios son: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.

2.- EL propósito es capacitar y ayudar a crecer espiritualmente la iglesia.

Aquí podemos ver como Dios esta interesado en la enseñanza de sus hijos pues el ha levantado hombres y mujeres las cuales capacita con sus dones para edificar y perfeccionar a sus hijos para que puedan crecer espiritualmente y trabajar en su obra. Esto no es capricho de hombres. Si no que es la voluntad de Dios. Que todos crezcamos en conocimiento y perfeccionarnos para que podamos funcionar en la iglesia. Por tal razón el apóstol Pablo dice:


“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” 1 Corintios 15.58

3.­- La meta es alcanzar la estatura de Cristo.

El trabajo, y el ministerio no son para vanagloria nuestra, pues el apóstol
Pablo enseñaba a la iglesia de los corintios lo siguiente:

¿Qué, pues, es Pablo.? ¿Y que es Apolo? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo plante, Apolo regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.” 1 Corintios 3: 5 al 8

Entonces, ¿Cuál es la meta correcta? La meta correcta es:

A.- La unidad de la Fe.

En el capitulo cuatro dice Pablo:




“…os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamado, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vinculo de la paz; Un cuerpo, y un espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; Un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” Efesios 4:1 al 6


B.- La plenitud de Cristo en nosotros.

La voluntad del Padre es que podamos crecer Espiritualmente, a la imagen gloriosa de nuestro Señor Jesucristo. Que seamos iguales y a la semejanza de nuestro Señor. Como dice Pablo más adelante:

“Sino que siguiendo la verdad en amor crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre si por toda la coyuntura que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
Efesios 4:15 y 16

En otras palabras la voluntad de Dios es que usted sea Cristo aquí en la tierra, de echo somos su cuerpo. Usted es las manos, los ojos, los pies, los brazos, la boca de Cristo. Cuando usted pone en practica sus dones para edificar a los demás miembros, usted forma parte de ese crecimiento demostrando su madures espiritual y que usted esta lleno del amor de Cristo y quiere compartirlo con sus hermanos. Así demostramos que Cristo vive en nosotros y que estamos lleno de el. En sus oraciones Pablo decía:

“Para que habite Cristo por fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3: 17 al 19.
Y estar llenos de Cristo, quiere decir que estamos llenos de Dios.

C.-Estar firmes en nuestra fe cristiana

Estas comprendiendo, la importancia que es, enseñar las Escrituras. Sigamos adelante. Entre la creación de los ministerios de la iglesia y el propósito y metas que estos deben alcanzar, que es lograr la unidad y la madurez espiritual, encontramos que mientras desarrollamos esto, estamos combatiendo a su vez las falsas enseñanzas, que nos pueden mover de la verdadera fe en Cristo.

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por donde quiera de todo viento de doctrina, por estratagemas de hombres, que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.” Efesios 4:14

La importancia de la educación cristiana se hace una realidad cada día cuando podemos ver tantas doctrinas de demonios y satánicas, que aparecen para desviar la fe de los creyentes. La palabra nos enseña que debemos crecer y ser madurez espiritualmente para no dejarnos arrastrar por esas enseñanzas de hombres y mujeres que son usados por el enemigo para desviarnos de la fe en Jesucristo.

Como cristianos debemos ser estables como el saman en medio de la sabana. Que aunque soplen los vientos y rujan las tempestades en el cimiento eterno de su Palabra, mi fe, en gloriosa paz descansa.

El salmo 1 nos enseña la bendición que es estar en su palabra:

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejos de malos, ni estuvo en caminos de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová esta su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como el árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo y sus hojas no cae; y todo lo que hace prosperara.”

Salmo1:1 al 3

Los enemigos de Dios, tratan de desviar de su fe a los cristianos con falsas enseñanzas, de obstaculizar la obra de Dios pervirtiéndola a traves de torcer las Sagradas Escrituras para su conveniencia y otros como los fariseos del tiempo de Jesús, añaden cargas pesadas que ni ellos mismos pueden llevar.

¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Core.
Judas 1: 11

Para mas información de los falsos maestros y doctrina lea toda la carta universal de Judas en el Nuevo Testamento.

Hoy mas que nunca necesitamos enseñar la Palabra de Dios. Ella nos da vida y bendiciones en esta vida y en la venidera. No tengas miedo de enseñarla a tus hijos, nadie se vuelve loco por estudiar la Biblia. Al contrario ella hace sabio al hombre sencillo. Si Dios te ha llamado para enseñar como maestro las sagradas Escrituras, no tengas miedo el Señor esta contigo puesto la voluntad de Dios es que lo conozcan a el y ha su Hijo JESUCRISTO a quien el envió. Sigamos adelante recordando que:

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, Y útil para enseñar, para reargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 2 de Timoteo 3:16 y 17

SEGUIDAMENTE VEREMOS UNA RESEÑA HISTÓRICA REFLEXIVA SOBRE LA ESCUELA DOMINICAL POR EL REV. JOAO MARCOS COSTA DE OLIVEIRA ROCHA.

TOMADO DE BIOGRAFIAS.


HISTORIA DE LA ESCUELA DOMINICAL

La escuela dominical es una gran bendición para el pueblo de Dios. Es el más importante y directo recurso de enseñanza cristiana que infelizmente hoy sufre enorme negligencia por parte de muchas iglesias. Como institución la escuela bíblica Dominical no tiene dueño, ni es propiedad de ninguno. Y por ser evangélica abarca a todas las denominaciones eclesiásticas. Históricamente la E.B.D. tiene 200 años, pero en la práctica su semilla ya había sido lanzada 5000 años antes por los Israelitas. Todo empezó en el año de 1780 en una ciudad llamada gloucester, Inglaterra. Un periodista cristiano llamado Robert Raikes no aceptaba la idea de que los niños pobres de la ciudad no disfrutaban de una enseñanza básica que contribuyera a una buena formación educacional. Los días domingos se ponía a observar por la ventana a los niños pobres, andrajosos, sucios que infectaban las calles y provocaban desordenes causando disturbios en la vida urbana, trasformando las calles en escuelas del vicio y de maldad. Los padres de los niños por descuido y por extrema miseria, no se incomodaban con esta situación, pero Robert Raikes que empleaba a muchos de estos niños en su venta de periódicos en la semana se preocupaba por el destino y suerte de aquellos pequeños que mas tarde se trasformarían en delincuentes, homicidas, falsificadores y que el gobierno ingles deportaba para la india, Oceanía alejándolos así del medio social. En los puertos marítimos, Raikes observaba viejos y jóvenes que serian deportados, otros ejecutados. Y su corazón se angustiaba por recordar que nada había hecho para evitar aquello. Por varios años medito y estudio viendo lo que podía hacer para mejorar la vida de los niños y su futuro. Cierto día convido a los niños que vendían periódicos y le presento las grandes ventajas de estudiar algo útil. Hablo con ellos de la moral y después les enseño a leer. Y hacer algo de importancia para sus vidas en aquellos días. De esta manera ya tuvo una buena cantidad para el primer domingo y solicito a los niños que llevasen a otros niños a la primera clase. El segundo domingo tenía el doble de asistencia, y así sucedió el tercer domingo. Luego tubo que organizar varias clases con el auxilio de otros profesores. Raikes, recibió criticas y paso a ser llamado “maestro de andrajosos, Padre de los harapientos, profesor de mendigo, bienhechor de los pobres.” En 1787 siete años después, la escuela de Raikes, era reconocida por los obispos de la iglesia oficial del estado. Pues su escuela alcanzaba ya 20.000 alumnos. El entusiasmo por la organización fue esparcida por todas las clases sociales. Y Raikes fue llamado oficialmente al palacio real para exponer su proyecto el cual de esa fecha en adelante paso a recibir muchas contribuciones por parte de los ricos, la cual hizo posible que otras escuelas fueran creadas, produciendo frutos abundantes en la vida de los niños. Cambiando así toda una sociedad."


FIN

Esta hermosa reflexión histórica nos toca nuestra conciencia cristiana y nos inspira a trabajar con mucho más amor por las escuelas dominicales.
En verdad nuestros niños merecen que nos preparemos y seamos maestros íntegros y fieles a las Sagradas Escrituras.

" Porque ellos son los dueños del reino de Dios"


Notas:


Estudio biblico elaborado por : pellegrinogiancarlo@hetmail.com

Puede ser utilizado con toda libertad.





8.16.2008

SU PRESENCIA EN MEDIO NUESTRO

NO TENGO PLATA NI ORO, PERO LO QUE TENGO TE DOY....
ESTUDIO BÍBLICO ACERCA DE LOS DONES ESPIRITUALES


SU PRESENCIA EN MEDIO NUESTRO


¡Que bendición es ser hijo de Dios! Saber que el Espíritu Santo mora en nuestras vidas. Que somos templo y morada de su Espíritu. En el Antiguo Testamento los hombres de Dios le pedían a al Señor que su presencia fuera con ellos, Pues para ese tiempo el Espíritu Santo no moraba en ellos como sucede ahora. Por ejemplo Moisés le dijo al Señor:

“Ahora pues si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que nos muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos, y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y el le dijo: mi presencia ira contigo, y te daré descanso. Y moisés respondió: si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saque de aquí”

Éxodo 33: 13 al 15

Pero la voluntad de Dios era que su presencia fuera permanente para con sus hijos, por tal razón el lo anunciaba por medio de sus profetas:

“Y después de esto derramare mi Espíritu sobre toda carne, y profetizaran vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñaran sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramare de mi Espíritu en aquellos días.” Joel 2:28 y 29

De esta manera, el Señor venia anunciando que su presencia seria permanente en cada persona, de hecho, el Señor Jesucristo lo confirma en sus días de ministerio aquí en la tierra. El les dijo a sus discípulos:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogare al Padre, y os dará otro consolador, para que este con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, el cual el mundo no puede recibir, porque no lo ve, ni lo conoce, pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Juan 14: 15 al 17.

Luego de cumplir su misión en la Cruz, nuestro Señor les da la orden a sus discípulos de:
“ID y haced discípulos….” Pero les promete su presencia. “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amen.” Mateo 28:19 y 20

La presencia de Dios en el creyente, era cada vez más una realidad que en cualquier momento podía suceder. Los discípulos estaban esperando el momento pues, habían recibido instrucciones precisas del Señor.

“He aquí, yo enviare la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis envestidos del poder de lo alto.” Lucas: 24: 49

Pero el gran día llego. Cuando todos estaban unidos unánimes, en el día de Pentecostés, la fiesta de la gran cosecha. Y dicen las Escrituras:

“Y de repente vino del cielo un estruendo como un viento recio que soplaba, el cual lleno toda la casa donde estaban sentado, y se repartieron lenguas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el espíritu le daba que hablasen.” Hechos 2: 1 al 4

De esta forma Dios cumple su promesa de derramar su Espíritu sobre toda carne, Judíos y no Judíos. Sobre todos aquellos que creen en nuestro Señor JESUCRISTO.

“El que cree en mi, como dicen la Escrituras, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en el;…”


Juan 7: 38 y 39

Que bendición saber que eres templo y morada del Espíritu Santo. Después de este contexto de la presencia de Dios en nosotros y con nosotros, vamos a estudiar acerca de lo que hace en nuestras vidas.

El Espíritu Santo es nuestro Consolador. Su función es transformarnos a la imagen y semejanza de Dios y mantenernos en perfecta comunión con el. El transforma nuestro carácter por medio de sus frutos en nosotros.

Pasajes bíblicos: Juan 14:15 al 17; 14:26; Romanos 8: 14 al 16;
Romanos 8: 26 y 27; Galatas 4: 6; Galatas 5: 19 al 25


Pero también, el Espíritu Santo nos capacita para trabajar en la iglesia que es el cuerpo de nuestro Señor JESUCRISTO. Cada uno de nosotros somos miembros del cuerpo de Cristo. Cumplimos una función especial para que el cuerpo, cuya cabeza es Cristo, pueda funcionar para la gloria de Dios. Para ello, el Señor, nos ha dado capacidades especiales para poder funcionar dentro de la iglesia.

Lamentablemente muchos hermanos ignoran acerca de los dones espirituales. Pero este es un problema que viene desde hace mucho tiempo. En la iglesia de los corintios el apóstol Pablo le dice lo siguiente:

“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales”
1 Cor.12:1


Como podemos notar, los hermanos de la iglesia de Corintio no tenían muy claro esto de los Dones espirituales. Había cierta confusión y a la vez un orgullo de quienes lo tenían y lo estaban usando mal. Pero antes de continuar vamos a definir que es un Don.

La palabra Don proviene de una transliteración de la palabra griega xaris, que significa carisma que quiere decir: “Don, regalo, gracia, favor, poder, oficio, misión.” En sentido estricto, son dones gratuitos que el Espíritu Santo distribuye a la iglesia para su edificación.”
Dic.Biblico. Ilustrado.

Entonces el don de gracia es la capacidad que Dios le da a cada creyente, mediante su Espíritu, para la edificación y desarrollo del cuerpo de Cristo. Giancarlo Pellegrino


Veamos de esta forma: - La fuente: gracia especial del Espíritu Santo
-Naturaleza: poder, capacidad, oficio, talento.
-propósito: edificar a la iglesia

Leslie flynn. 19 dones del E.S.

Continuamos: El apóstol enseña que hay diversidad, de dones pero quien lo da, es el mismo Señor a través de su Espíritu.

“Ahora bien hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversidad de ministerios pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todo es el mismo”
1 Cor.12: 4 al 6


De manera pues, quien reparte los dones y ministerios y opera en la iglesia es el Espíritu Santo de Dios. Es el quien da y reparte a cada uno de nosotros por lo menos un don. Pues para Dios no es imposible en determinado momento utilizarnos con cualquiera de los dones o varios para el servicio y desarrollo de su obra. Lo cierto es que Dios nos da a cada quien un don. El verso siete dice:


“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”


1 Cor. 12:7

Dios te ha llamado con un propósito, ser de ti un miembro activo dentro de su iglesia. Ningún creyente de la iglesia de Cristo debe estar sin hacer nada en su obra. Tú eres templo y morada de Su Espíritu. Y dice el apóstol que el te ha dado la manifestación del Espíritu para que la aproveches, la desarrolles y la pongas al servicio de los demás. Pero ¿Cuáles son los dones que Dios le ha dado a su iglesia? En la Biblia hay cuatro pasajes que nos hablan de los dones, pero veamos los que nos menciona el apóstol pablo en este pasaje:

“Porque a este es dada por el Espíritu: Palabra de sabiduría,
Palabra de ciencia,
A otro Fe, Sanidades.
Milagros, profecía,
Discernimiento de Espíritus,
1 Cor. 12: 8 al 10 Diversos géneros de lenguas,
Interpretación de lenguas


“Y a unos puso Dios en la iglesia: Apóstoles,
Profetas,
Maestros,
Los que hacen Milagros, sanidades,
Ayudan, administran,
1 Cor.12:28 Lenguas.


En Romanos 12: 6 al 8: Profecía,
Servir,
Enseñanza,
Exhortar
Repartir
Presidir
Misericordia.

En Efesios 4: 11

“El mismo constituyo a unos: Apóstoles,
Profetas,
Evangelistas
Pastores
Maestros

En 1 Pedro 4: 10 y 11 “cada uno según el don que ha recibido ministrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracias de Dios.”

“Si alguna habla, hable conforme a la palabra de Dios. Si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da.”


Estos son los pasajes que nos hablan de los dones y la manera como debemos administrarlos y usarlos. Pero volvamos al pasaje de 1 de Corintios 12. El verso 11 dice:

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como el quiere”

Aquí podemos notar que los dones los reparte el Señor, en su iglesia a cada miembro en particular. Los cargos o ministerios son puestos por el Espíritu Santo. Una persona creyente en el Señor debe pedir a Dios que le de su don o dones y debe desarrollarlos y ponerlos en practica. Los dones no son comprados por dinero, como el caso de Simón el mago en el libro de los Hechos: 8: 13 al 24. Tampoco por llenar los espacios o los ministerios dentro de la iglesia. “Porque esto no es del que quiere o pude sino del que Dios tiene misericordia.”

El llamamiento es una experiencia personal. Los discípulos fueron llamados, entrenados y revestidos del poder de lo alto para realizar la misión de llevar el evangelio a las naciones. Si Dios te da un don el te va a preparar y darte la gracia para desarrollarlo y tu lo harás de todo corazón pues es algo natural que sale del poder sus fuerza. Dios no obliga a nadie. Pero el que es nacido de nuevo se pondrá en las manos de su Señor y le dirá Señor heme aquí usame para tu gloria y honra.


Los dones son para la unidad de la iglesia.

Unos de los problemas que se presentaban en la iglesia de corintios, a pesar de ser una iglesia carismática. Era que las divisiones les estaban trayendo muchos problemas. Los que tenían dones de sanidades y milagros se creían más importantes que los demás y así sucesivamente. Los hermanos se olvidaban de los demás dones porque todos querían ser “importantes” y buscaban los dones más “llamativos” para pantallar pero Pablo enseña a la iglesia lo siguiente:

“Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo siendo muchos son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos y libres y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” Versos 12 y 13

La diversidad de clases sociales, culturales o raciales no debe dividir a la iglesia de Jesucristo. ¿Por que? Porque hay un factor común y es que el Espíritu Santo no hace acepción de personas, sea rica o pobre, patrón o obrero, extranjero o nacional. No hay porque dividir la iglesia. Pues el reparte los dones como el quiere sin mirar estas cosas. Somos los hombres que tratamos de crear estas barreras dentro de la iglesia. Pero continúa el apóstol enseñando:

“Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijera la oreja porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no seré del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo ¿donde estaría el oído? Si todo fuese oído ¿donde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros, cada uno de ellos en el cuerpo, como el quiso. Verso 14 al 18.

La analogía del cuerpo humano es una ilustración del apóstol para enseñar que todos los miembros del cuerpo son importantes y se necesitan mutuamente. Cuando esto es puesto en practica, la iglesia crece y realiza la su función de ser sal y luz de la tierra. Los proyectos y metas son alcanzados. Y el reino de Dios se expande por todo el mundo.

El reino de Dios no funciona de manera individual. Una persona no puede decir que trabaja para el Reino de Dios, separado de su iglesia. Puesto que esta es su cuerpo y no puede ser que un solo miembro sea su cuerpo. Ni tampoco podemos menospreciar nuestro don comparándolo con otro de mayor “importancia” puesto que cada miembro es necesario para que el cuerpo pueda caminar. No existe un solo don, son varios y sus miembros son muchos pero el cuerpo es uno solo y necesita de todos los miembros.

Los dones son para bendecir a los hermanos

Así lo enseña el apóstol: “porque si todos fueran un solo miembro, ¿donde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano. No te necesito. Ni tampoco la cabeza a los pies: no tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen mas débiles, son los mas necesarios, y aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos mas dignamente, y lo que nosotros son menos decorosos, se tratan con mas decoro, porque lo que en nosotros son mas decorosos no tienen necesidad; pero Dios ordeno al cuerpo, dando mas abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con el, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con el se gozan. Vosotros pues sois miembros de Cristo y miembros cada uno en particular.”
Versos 19 al 27.


Esta es la verdadera motivación para tener y usar los dones espirituales en la iglesia, que podamos servir y ayudar a nuestros hermanos. Cualquier otra motivación que pueda haber en nuestros corazones es incorrecta. Todos debemos servirnos los unos a los otros con nuestros dones, si lo hacemos así entonces tendremos la verdadera recompensa del Señor.

“Así que hermanos míos amados, estad firmes y constantes creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”


1 Cor. 15: 58

NUESTRA UBICACIÓN:

Cuando descubrimos nuestros dones, debemos ubicarnos en los ministerios que Dios nos ha creado para su servicio. Para desarrollarlos y ponerlos en práctica. Dicen las Escrituras:


“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, los terceros maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.”
1 Corintios 12:28

Lista de dones:

Ministerios: de servicios:

De Palabra Ayudas
Apostolado Hospitalidad
Profecía Administración
Evangelismo Misericordia
Pastoreo fe
Enseñanza discernimientos
Exhortación Milagros
Palabras de sabiduría Sanidades
Palabras de conocimiento caridades


De Señales: “¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas?
Milagros ¿todos maestros? ¿Hacen todos milagros?
Sanidades ¿todos tienen don de sanidad? ¿Hablan todos lenguas?
Lenguas 1 Cor.12:29 y 30
Interpretación

“Procurad, pues los dones mejores. Más yo os muestro un camino aun más excelente. 1 corintios 12:31

Como cristianos debemos ubicarnos, con nuestro don o dones en el ministerio que Dios nos ha entregado. Pero ¿Cuál es mi don? Para conocer y experimentar cual don Dios nos ha dado para servir en la iglesia debemos:

1.-Pedir a Dios en Oración.

“Señor quiero servirte, dame dones para desarrollarlos y ponerlos en practica en tu iglesia.”

2.-Probar y experimentar en cada área del ministerio, en obediencia y con todo el corazón para que el Espíritu Santo fluya y confirme nuestro don o dones.

3.-Si hay gozo y Paz en el ejercicio del don, son confirmaciones de que estamos en el lugar correcto.

Ejemplo: “Si somos maestros (as) de Escuela Dominical, y mientras ejercemos la función de enseñar, El Espíritu Fluye y trasmitimos los conocimientos de la palabra de Dios, de una manera clara y sencilla, con palabras de sabiduría y ciencia sin que la pedagogía se un estorbo sino una herramienta, y se producen cambios como efectos de la aplicación en nuestros alumnos. Eres un maestro(a) del cuerpo de Cristo. Tienes el don de la enseñanza.” Giancarlo Pellegrino

Aquí debemos definir los dones para nuestro conocimiento:

Enseñanza:

“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe, o si de servicio, en servir, o el que enseña en la enseñanza;” Romanos 12 6 y 7

“Es la capacidad sobrenatural, para trasmitir viva y eficazmente, los conocimientos y revelaciones de la Palabra de Dios.” Giancarlo Pellegrino

Palabra de Sabiduría y Ciencia:

“Porque ha este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro palabra de ciencia. Según el mismo Espíritu.” 1 Cor. 12:8

“Porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en el, en toda palabra y en toda ciencia.”


1 Cor. 1:5

Los dones de sabiduría y ciencia están muy ligados con el de la enseñanza.
Cuando estamos enseñando transmitimos conocimientos de la Palabra de Dios, pero a la vez son palabras de Sabiduría y de ciencia. Veamos lo que dice la Palabra de Dios:

“Por lo cual También nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seamos llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andáis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.”
Colosenses 1:9 y10

“No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria os de espíritu de Sabiduría y de revelación en el conocimiento de el, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual es la esperanza a que el os ha llamado, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” Efesios 1:16 al 18

“En base a las sagradas Escrituras, el don de sabiduría y ciencia es la capacidad espiritual que hace apto a sus hijos para trasmitir las revelaciones y el conocimiento de la voluntad de Dios en forma practica y eficaz.”
Giancarlo Pellegrino


“Un Camino mas Excelente”


El apóstol Pablo usa tres capítulos para explicar y dar a conocer el uso y la motivación correcta para poner en práctica los dones espirituales. La iglesia de corintio le daba mas importancia al movimiento carismático y señales extraordinarios para llamar la atención, pero se habían olvidado de la esencia por la cual debían usarse, el amor. En medio de la enseñanza, Pablo usado por Espíritu Santo, en la revelación mas hermosa de sus cartas, les da tremenda enseñanza que toca lo mas profundo de su ser y deja la base fundamental para usar los dones Espirituales. Veamos lo que dice Pablo en el capitulo trece:


“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes y no tengo amor nada soy. Y si repartiese todos mis vienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabaran, y cesaran las lenguas, y la ciencia acabara. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabara. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño, mas cuando ya fui hombre, deje lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor 1 Corintios 13

Con esta hermosa lección espiritual del apóstol, acerca de la motivación correcta de los dones. Cerramos este estudio para dar paso a al siguiente tema: “Herramientas del Espíritu”

NOTAS:
1.- Estudio biblico elaborado por el hermano giancarlo pellegrino, en el taller de bases biblicas para maestros de escuela dominical.
2.-Puede ser utilizado con toda libertad.

7.10.2008

El evangelio sin obstáculos ni trabas

CARRETERA NACIONAL DEL PARQUE HENRY PITIER, ARAGUA, VENEZUELA


(tomado de ministros org. con permiso)

El libro de los Hechos cierra con una asombrosa nota. Los últimos dos versículos, muestran a Pablo en cadenas, dentro de una casa de arresto y custodiado por soldados Romanos. No obstante lea la festiva nota con la cual se describe la situación de Pablo: “Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían. Predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.” (Hechos 28:30-31).
El original griego para “impedimento” realmente aquí significa “obstruir”. La versión “New American Standard” dice que Pablo predicó y enseñó el evangelio “abiertamente, sin obstáculos ni trabas.” Qué asombrosa declaración, siendo que Pablo estaba aprisionado. El evangelio no estaba impedido, lo que significa que no tenía obstáculos ni obstrucciones. El autor usa este testimonio para cerrar el libro de Los Hechos con una poderosa declaración: “

¡El evangelio no puede ser obstaculizado ni trabado!”
No se equivoque, por todas partes hubo obstáculos y trabas para el mensaje de Pablo. Cuando en Roma llamó a los líderes judíos para que lo visitaran en sus prisiones, se indignaron. Dijeron: “Ni siquiera te conocemos. ¿Quién eres tú para nosotros?” Cuando finalmente Pablo les predicó a Cristo, terminaron riñendo entre ellos.
Al mismo tiempo, el Emperador Nerón estaba torturando y matando Cristianos en las calles de Roma. De hecho, Pablo mismo pronto sería martirizado en esas calles. El infierno estaba desbordándose y la sociedad Romana se había convertido en una orgía completa. La homosexualidad era un estilo de vida respetado, preferido entre la inteligencia. La cultura completa estaba inmersa en el materialismo, con una exuberante búsqueda de dinero, fama y placer.
Todo el tiempo, allí estaba Pablo sentado, enviado por Dios para traer el evangelio a Roma, pero, encadenado. Había sido rechazado por una religión judía secularizada que no quiso participar del evangelio de Cristo. Fue perseguido por un gobierno impío. Además, ridiculizado por una sociedad que había enloquecido por la riqueza y la lujuria.
Considerando estas montañas de impedimentos, ¿cómo planificó Dios para impactar al impío Imperio Romano? ¿Cuál sería su método para establecer una iglesia en Roma, que influenciara al mundo a través del imperio, por los próximos siglos? ¿Podría realmente ser éste antiguo terrorista judío encarcelado, cuyo discurso se decía ser despreciable? ¿Era Pablo el mejor instrumento de Dios para evangelizar Roma y sus vastos territorios?
Por dos años, el apóstol fue encerrado en esta casa indescrita ubicada en una bocacalle. No tuvo evangelista asociado, ni Timoteo o Bernabé, que trabajaran a su lado. No tuvo micrófono para emitir sus mensajes. No tuvo especialistas ni conexiones políticas que le ayudaran. Pablo simplemente no tuvo programas o agendas planificadas. Y aun si las tuviese, no tenía medios para publicarlas. No pudo ir a evangelizar puerta a puerta o celebrar reuniones por las calles.
Él declaró en muchas palabras:“Aquí estoy Señor. Úsame como tu quieras.”
No, Pablo solo estaba allí. No obstante, se sentía absolutamente contento con el lugar donde Dios le tenía. Declaró en muchas palabras: “Aquí estoy, Señor. Úsame como tu quieras. No conozco tu plan, pero, yo sé que tú me has puesto aquí. Tu evangelio irá adelante sin impedimentos.”
Verdaderamente, lo que Dios hizo a través de la situación de Pablo, fue asombroso. El Señor no necesitó de algún método para emplear con el objeto que su evangelio saliera adelante. El solamente necesitó un simple siervo, y éste estaba oculto en una bocacalle, en una pequeña casa arrendada, custodiado por guardias armados. Pablo fue un hombre sin una onza de carisma, alguien sin elocuencia en su discurso. Sin embargo, por dos años, una constante corriente de almas hambrientas, desde todos los caminos de la vida fueron a él en su celda provisional.
De hecho, esa pequeña casa arrendada sirvió como el Gran Cuartel General del Espíritu Santo para la “Operación Roma.” Adentro, el Espíritu de Dios estaba levantando un cuerpo de creyentes consagrados, quienes saldrían predicando el evangelio con poder y unción. Y ellos llevarían las buenas nuevas de Cristo hasta los últimos rincones del imperio.
¿Que es lo que Dios esta tratando de decirnos con este relato?
¿Podría estar el Señor diciéndonos aquí, que no busquemos la grandeza del ministerio, no concentrarnos en números o técnicas? Creo que si Pablo estuviera en la escena actual, mirando y considerando todos los métodos que han reemplazado la dirección del Espíritu Santo, él predicaría “reducción.”
Estimo, sin embargo, que aquí hay otro mensaje que se acerca más al asunto. Sencillamente, Dios nos esta diciendo que el Espíritu Santo puede tomar a cualquier persona común, llevarlo a un estado de total dependencia, y con ella alcanzar comunidades, ciudades y aún naciones, desde los lugares más insignificantes.
¿Por qué estas personas vinieron como corriente a la casa de Pablo? ¿Por qué respondieron así a una simple palabra de boca, para escuchar a un pobre y predicador que no era ninguna celebridad? Yo digo que se debió a que esa casa estaba llena del Espíritu de Dios. Jesús estaba allí presente, el Espíritu Santo trajo convicción a todos los que entraron, y la presencia de Cristo sanó sus almas hambrientas.
La historia del pueblo de Dios está llena con esta clase de testimonios. En los inicios del siglo 20, un avivamiento irrumpió en Los Ángeles que dio el principio al contemporáneo movimiento Pentecostal. Todo empezó en una pequeña tonel-casa-iglesia ubicada en una humilde comunidad, en una calle llamada Azuza. La gente vino desde todos los alrededores del mundo para ir hasta allí y experimentar la presencia de Dios.
Diariamente los servicios de oración se llevaron a cabo en el segundo piso, y el pastor –un humilde hombre Africano-Americano llamado Seymour—oraba por horas con su cabeza dentro de un cajón de madera. Testigos presenciales cuentan acerca de pastores y evangelistas que entraban en esas reuniones y cayeron sobre sus rostros confesando sus pecados y llorando por varios días a la vez.
¿Cuál es el mensaje aquí? Es que el evangelio de Jesucristo no conoce impedimentos ni trabas. No importa cual sea la oposición que viene del mundo. Nada – ni el Comunismo, secularismo o ateismo—es un obstáculo para el evangelio. Dios dice: “Tú puedes pensar que ves obstáculos ante ti, pero yo no veo ninguno. Yo no necesito dinero ni ejércitos para cumplir mi plan. Necesito, para llevar a cabo mi obra, solamente un simple y humilde siervo. Y lo haré en los lugares más pequeños, y más oscuros, usando a la más insignificante gente de la sociedad.”
En los dos años que Pablo pasó en esa humilde casa en Roma, su alma estuvo completamente en descanso. No estuvo desanimado por el pequeño número de creyentes en Roma durante ese tiempo. De hecho, Pablo tuvo total confianza en el poder del evangelio que predicó. Los judíos religiosos de Roma pudieron haber rechazado su ministerio, pero Pablo sabia que Dios tenía su pueblo oculto en la ciudad.
A pesar de todos los increíbles obstáculos, el Espíritu Santo movió a Lucas para poner estas gloriosas palabras en el escrito y haberlas engalanado en las Escrituras: “Predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:31). Aquí hay una declaración que Dios hizo a su iglesia para los siglos venideros: “El evangelio no puede ser obstaculizado. ¡Predícalo con toda confianza!”
¡O, que rujan los paganos! Deja que los islámicos se jacten de que Alá prevalecerá. Dejen que la elitista institución ateísta trate de legislar a Dios fuera de la sociedad. Dejen que las cortes supremas legalicen el matrimonio de homosexuales. Dejen que los perseguidores amenacen, que los principados y poderes se mofen y maldigan. Yo les digo, ninguno puede obstaculizar la predicación de la cruz y la resurrección de Cristo. Las puertas del infierno nunca prevalecerán contra esta Palabra, ni serán capaz de parar el poder y la fuerza del evangelio.
Creo que enfrentamos mayores obstáculospara el evangelio que en los días de Pablo.
De acuerdo con las Escrituras, los hombres perversos en este mundo están empeorando día a día. Y estoy convencido que Pablo no pudo haber imaginado los obstáculos que hoy enfrenta el pueblo de Dios. Jesús profetizó de un tiempo cuando las condiciones del mundo serían tan espantosas que el corazón de la gente fallaría, debido al conocimiento de las cosas horrendas que suceden por todas partes.
Estamos viviendo en esos últimos y terribles días ahora mismo, y las señales están por todas partes. Europa está empezando a ser completamente pagana, con el rechazo a la institución del matrimonio, parejas viviendo juntos y los valores de la familia desapareciendo por completo. En Suecia, el 30 por ciento de la población solo conviven, sin casarse.
Aquí en el Estado de Nueva York, estamos viendo la más grande apostasía de la clase que las Escrituras predice. Unos 410 pastores se han enlistado para una agenda homosexual llamada “Orgullo en mi Púlpito,” en la cual ellos han colgado un suscrito con este lema en sus iglesias: el mensaje es, “Estamos orgullosos de la comunidad homosexual, y nosotros la aprobamos.” El número de estos pastores está creciendo.
En naciones Islámicas—especialmente Uzbekistan y Pakistan—los creyentes están siendo encarcelados y golpeados. Islámicos están construyendo por todo el mundo mezquitas respaldadas con el dinero del petróleo del Medio Oriente. Ahora los centros internacionales del pensamiento están diciendo que la situación es, “El Islam contra todas las otras religiones,” “El Islam contra la democracia,” “El Islam contra el Cristianismo.” La jactancia Islámica es, “Vamos a destruir al Cristianismo infiel.”
En medio de todo esto: ¿Qué dice Dios quees el porvenir de su iglesia?
Sabemos que el Señor no permitirá que alguna de tales fuerzas impidan su evangelio. Si el mensaje de la Cruz va a triunfar antes que Cristo vuelva ¿cómo ocurrirá esto?
Yo sólo puedo hablar como un solo hombre. Personalmente, no creo que el plan del Señor se realizará basándose en algún concepto de evangelismo mundial que una persona tenga. No me interesa escuchar o leer sobre tales métodos para alcanzar las multitudes. En cambio, creo que debo estar centrado en una sola cosa, y esa es el día en que estaré ante Cristo para dar cuenta de mi vida y ministerio. En ese día, todas mis obras—todo mi ministerio, todo lo que hice en su nombre—será probado por fuego.
Pablo escribe “…pero cada uno mire como sobreedifica. La obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto, pues por el fuego será revelada. La obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probará” (1 Corintios 3:10,13).
Ese día de cuenta, cuando estemos ante su trono, es llamado “el día de nuestro Señor” (1:8). En esa hora, mi vida y la suya, enfrentará el fuego de la presencia santa del Señor. Y ese fuego revelará la calidad de nuestras obras, si fueron de Dios o de nuestra carne. Muchas de estas obras sobrevivirán, mientras otras serán completamente consumidas.
Si nos juzgamos a nosotros mismos,no seremos juzgados. (1 Cor.11:31).
Ahora, yo creo que las almas que he ganado no se perderán. Y los sacrificios que he hecho no serán en vano. Cada vaso de agua fría que le he dado a sus siervos recibirá una recompensa. En resumen, estoy confiado de mi salvación, debido a que confío en mi Salvador que no seré echado a un lado.
No obstante, como Pedro escribe, “Si el justo con dificultad se salva, ¿qué pasará con el impío y el pecador? (1 Pedro 4:18). Pedro está hablando del juicio en la casa de Dios. Y en lo que a mi se refiere, no deseo ser “con dificultad” salvado.
Pablo ofrece este consejo: “Si, pues, nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; pero siendo juzgados, somos castigados por el Señor para que no seamos condenados con el mundo.” (1 Corintios 11:31-32). Por tanto, ¿de qué manera podemos juzgarnos a nosotros mismos, como Pablo dice que hagamos?
Aquí está el criterio con que yo constantemente me juzgo a mí mismo: “¿He obstaculizado de alguna manera, el evangelio de Cristo?” Sabemos que el mundo no puede trabar ni obstaculizar el evangelio. Pero, el hecho es que nosotros, que lo predicamos, podemos obstaculizarlo. Pablo se juzgó a sí mismo basándose en esta materia, escribiendo, “… (Yo) lo soportamos todo (a no ser que yo) por no poner obstáculos al evangelio de Cristo.” (1 Corintios 9:12).
El apóstol nos está diciendo, en esencia, “Tengo que ser cuidadoso de cómo presento el evangelio. Si soy de espíritu materialista, o si mantengo codicia, lujuria o sensualidad, no puedo representar a Cristo fielmente. Esto podría causar un obstáculo al evangelio que presento. No, la manera como vivo tiene que ser parte del evangelio que predico.”
Considere a los corintios en el tiempo de Pablo. Traían alimentos delicados a la mesa de festín, mientras que los pobres entre ellos no tenía nada para comer. Pablo les dijo, con muchas palabras, “Ustedes realmente no están preocupados de las necesidades del cuerpo de Cristo si vuestros ojos están fijos sólo en cómo mejorar vuestra propia vida. Simplemente no pueden estar concentrados en los asuntos de Dios si no te importa si vuestro hermano tiene suficiente dinero para su próxima comida.”
Cualquier obra o ministerio que es hecho con esta clase de pensamiento, no soportará el fuego santo del Señor. Grandes números, métodos exitosos y logros monumentales no significarán nada en esa hora, porque Dios juzga los motivos del corazón. La pregunta que hoy tenemos que hacernos es, “¿Estoy haciendo esto para reconocimiento? ¿Para ser alguien? ¿Para asegurar mi propio futuro, sin considerar a mis hermanos o hermanas en necesidad?
No se equivoque: el evangelio de Jesucristo avanza sin obstáculos ni trabas, poderoso e imparable. Pero esto sucede solamente cuando es predicado y enseñado en su plenitud. Tiene que ser entregado en el contexto de “Todo el consejo de Dios.” Así como Pablo dice: “…no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27, cursivas mías).
Un evangelio aguado y a medias es una abominación al Señor. Ves, puedo escribirles cada mes diciendo, “Jesús le ama y desea bendecirle. Él desea que disfrute su vida. Él desea concederle milagro tras milagro.” Esto sería una verdad pura del evangelio.
Pero, esto es solo la mitad de la verdad del evangelio. Todo el evangelio también incluye advertencias contra la falsedad del pecado. Incluye arrepentimiento y tristeza piadosa, preparación para la persecución, y un ansia por la venida de Cristo. La Escritura nos dice en términos muy claros, “Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). El evangelio de Cristo siempre confronta al hombre y luego le trae consuelo. Nunca acomodara los gustos del hombre pecador.
Si, Jesús ministró milagros. Concedió pan y carne a las multitudes. Pero, vino el día en que ya no realizó ni predicó milagros. En cambio dijo a sus discípulos, “A menos que no coman mi carne y beban mi sangre, no tendrán parte conmigo.”
No soy profeta, no obstante, el Espíritu Santo me ha dirigido para pronunciar algunos mensajes proféticos que algunos han considerado demasiado duros. Alguna gente me ha llamado el predicador del día del juicio final. Yo prontamente admito que he predicado algunos mensajes que me han causado salir de las puertas de la iglesia e irme a casa y llorar. Empero, esto se debió a un versículo: “El que justifica al malvado y el que condena al justo, ambos son igualmente abominables para el Señor.” (Proverbios 17:15).
No importa como me pueda sentir un Domingo determinado. En ningún momento puedo predicar desde mi carne y condenar al justo. De la misma manera, no puedo pronunciar un mensaje que justifique el pecado en el corazón de quien sea.
Ocasionalmente, después de un servicio, uso un audífono para escuchar el mensaje que recién he predicado. Y algunas veces, tiemblo al escuchar, preguntándole al Señor, “Oh, Dios, ¿crucé la línea? ¿Condené aquí a tus santos justos aquí? ¿Inconscientemente herí a tus siervos?” En otras ocasiones pregunto, “¿Jesús, en este sermón, prediqué solamente la mitad de tu evangelio? ¿Predique un sermón que le permite a la gente sentirse bien en sus pecados? ¿Di a la gente un falso consuelo aguando tu llamado para que se vuelvan de su iniquidad?” El único obstáculo para su evangelio es la incredulidad en nuestros corazones.
No hay obstáculo para la salvación de sus seres amados.
¿Ha dejado de creer que Dios hace lo imposible? ¿Todavía cree que su Palabra de salvación es imparable? Nuestro Señor dice que nada es imposible con él. Y ninguna barrera, hecha por el humano o espiritual, puede trabar su evangelio.
Si usted tiene un ser amado que no conoce a Jesús, descanse seguro en esto: cualquiera semilla del evangelio que ha plantado, no importa cuán humilde sea, es muy poderosa. Y llegará. Esto puede suceder solamente sobre un lecho de muerte, pero Dios ha escuchado su oración, y su Palabra no volverá vacía. El demonio no puede detenerlo, el espíritu de este siglo no puede pararlo, ningún hombre o ejército puede impedirlo. Como Lucas lo ha declarado:
“¡Este evangelio no puede ser obstaculizado ni trabado!”
Por David Wilkerson


Usado con permiso por World Challenge, P. O. Box 260, Lindale, TX 75771, USA.




5.17.2008

CONTEXTO LITERARIO

El contexto literario de la parábola del hijo pródigo
(tomado de sbu)


Por Marlon Winedt

Nuestra parábola se encuentra en lo que se ha denominado la sección central de Lucas (9.51—19.27). En esta sección, Lucas narra el viaje (o los viajes) de Jesús en el contexto de su misión para ir a Jerusalén. Esta sección contiene mucho material que solamente se encuentra en ese evangelio (por ejemplo, la parábola del buen samaritano [10.30-37], la de Lázaro [16.19-31] y la del fariseo y el cobrador de impuestos [18.9-14]; también está la curación de los diez leprosos [17.11-19]).
Contexto social y religioso El trozo literario en el cual se encuentra la parábola que nos ocupa empieza en 15.1-2:
Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores [cobradores de impuestos y gente de mala fama] para oírlo, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: —Este recibe a los pecadores y come con ellos.
Cobradores de impuestos Leemos en Lc 15.1 que «los publicanos y los pecadores» se acercaban a Jesús, y que los fariseos y los escribas criticaban a Jesús. Los «publicanos» eran cobradores de impuestos; pero hay algunos elementos importantes en el ejercicio de esa profesión que no se incluyen en la traducción tradicional de la palabra «publicano». Lo que sucedía era lo siguiente: esos «cobradores de impuestos» cooperaban con los romanos, que eran la fuerza opresora en Palestina, y aquellos cobraban impuestos precisamente para Roma. Además, a ellos les tocaba todo lo que pudieran cobrar aparte de la cuota exigida por los romanos, por lo que convenía a sus intereses financieros cobrar más de la cuenta. Eso era exactamente lo que hacían. Por tanto, la información que la frase «cobrador de impuestos» comunicaba era triple:
- Se refiere a traidores que habían vendido a su propio pueblo para colaborar con los romanos. - Se refiere a los que explotaban al pueblo para enriquecerse. - Se refiere a los que eran ritualmente impuros porque a menudo tenían contacto con paganos, es decir, con no judíos.
¿Cómo puede el traductor comunicar esta información sin forzar el sentido del texto original? En primer lugar, hay que hablar de «cobradores de impuestos» y no de «publicanos», pues esta palabra no comunica hoy el sentido propio del texto. En segundo lugar, uno puede tratar de explicar algo de la situación étnica y política por medio de una nota explicativa o una entrada en el glosario al final de la Biblia. La versión Dios habla hoy traduce Lc 15.1 correctamente: «Todos los que cobraban impuestos para Roma». Es cierto que el traductor no puede comunicar todas las diferentes facetas de una palabra como esta, pero, hasta donde sea posible, hay que tratar de abrir el camino para que se dé una interpretación correcta.
Pecadores La segunda palabra que llama nuestra atención es «pecadores». Leemos a menudo en los evangelios que Jesús trataba con ellos. Para el lector común de nuestro tiempo, lo normal es considerar que todo el mundo es pecador.
Pero en el caso de los evangelios, esa palabra se refería a una clase específica de gente que, desde la perspectiva de los líderes religiosos, era considerada «pecadora en una categoría especial»; entre esos pecadores estaban las prostitutas, los enfermos crónicos, los mendigos y los que tenían defectos físicos. Era una especie de apodo para señalar a los que no cumplían con los requisitos de la ley de Moisés y de la tradición oral de los intérpretes oficiales de dicha ley. Para aclarar este significado, la versión Dios habla hoy habla de «gente de mala fama».
Entonces, debemos tomar nota, desde el comienzo del capítulo 15, donde se encuentra nuestra parábola, de que todo lo que va a acontecer en cuanto a conversación y enseñanza está situado en el cuadro sociorreligioso de oposición entre cobradores de impuestos y gente de mala fama por un lado y, por el otro, los líderes religiosos del pueblo. No olvidemos que los fariseos y escribas veían con menosprecio a aquellos dos grupos. En este contexto, Jesús cuenta una tríada de parábolas en la que la del «hijo pródigo» es la última.
Contexto narrativo. Parábola de la oveja perdida Jesús responde a la crítica de los líderes religiosos con tres parábolas que ilustran, de diversas formas, el mismo punto de comparación, aunque cada parábola también añade su propia connotación singular a la totalidad. La primera parábola es la de la oveja perdida.
Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: «¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas [los fariseos y los escribas detestaban a los pastores] y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y al llegar a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.” Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.» (15.3-7)
Hay que resaltar algunos elementos culturales de importancia para entender esta parábola que introduce, junto con la siguiente, la parábola principal (la del hijo pródigo).
Muchos tenemos un concepto romántico de lo que significaba ser pastor de ovejas en Israel a comienzos de la era cristiana. Los pastores pertenecían a la clase baja de la sociedad y, a menudo, eran personas con defectos físicos. Los líderes religiosos los consideraban impuros, pues por la naturaleza de su profesión, los pastores no podían cumplir con las rígidas demandas de la tradición de los padres en torno a la ley de Moisés. Cuando en Lc 2.8-20 leemos que los pastores fueron los que recibieron la aparición celestial y que, además, fueron los primeros en ir a visitar al recién nacido Jesús, tenemos que entender que se trata aquí de un grupo de personas de las menos privilegiadas, que son las que juegan un papel importante en la historia de la salvación. Recordemos también que, por ejemplo, David era pastor de ovejas, y es obvio que sus padres y hermanos no le tenían mucha estima (1 S 16). Es muy irónico que Jesús compare a los líderes religiosos con los pastores, ya que aquellos, por lo general, detestaban a esas personas y la profesión que ejercían.
La parábola tiene diferentes referencias al «gozo» y termina con una declaración enfática relativa al gozo celestial ante la conversión de los «pecadores» (es decir, «los cobradores de impuestos y la gente de mala fama»), en contraste con la supuesta santidad de los «justos». El tema del gozo aparece a menudo en el Evangelio de Lucas. Ya al comienzo del evangelio se destaca en los anuncios del nacimiento de Juan y de Jesús, y después sigue siendo un tema recurrente (véase, por ejemplo, 1.14,44,47; 6.21-23; 10.20-21; 19.6,37). Es importante que el traductor trate de mantener esta correspondencia de palabras que se encuentra en el texto original en torno al «gozo».
La segunda parábola es la de la moneda perdida «¿O qué mujer que tiene diez dracmas [moneda griega de plata], si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.” Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.» (15.8-10)
Esta parábola es un ejemplo tomado del mundo femenino. El escritor de Lc pone mucho énfasis en el papel de las mujeres en el ministerio de Jesús. En este evangelio leemos de alrededor de diez mujeres que no se mencionan en los otros evangelios (véase, entre otros, Lc 7.11-12,37-50; 8.2-3; 13.10-17). El interés de Lucas en las mujeres se puede ver claramente desde el comienzo de su evangelio, cuando pone de relieve las relaciones entre Isabel y María en los llamados “bloques de la infancia” (Lc 1—2).
Es importante que el traductor, al comienzo de la parábola anterior (15.3) traduzca de forma enfática “qué hombre entre ustedes”, porque ahora viene un ejemplo para las mujeres: “o qué mujer”. Los líderes religiosos no tenían interés en enseñar a las mujeres, y mucho menos en público. Jesús no solamente hacía eso, sino que también incluyó a las mujeres en sus ejemplos, y de manera sobresaliente. Algunos exegetas piensan que la moneda perdida era parte de la dote matrimonial y que las mujeres, en ocasiones especiales, se ponían un tipo de turbante en el que usaban esas diez monedas. Pero esto no es completamente seguro. La dracma era un tipo de moneda que databa del tiempo de la ocupación griega de Palestina; este dato no es esencial para entender la parábola, y destacarlo podría incluso desviar la atención del lector moderno. Por eso, una traducción dinámica como la Dios habla hoy traduce simplemente «moneda». En esta parábola vemos una vez más el tema del gozo: «Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.» Es necesario traducir esta oración en forma concordante con la de la primera parábola.
Análisis de la parábola del hijo pródigo Primera parte: alejamiento y regreso del hijo menor (Lc 15.11-24) También dijo: «Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde.” Y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad. Entonces fue y se arrimó [fue a pedir trabajo] a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos [animal impuro para los judíos]. Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.’ ”
»Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó. El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo [eufemismo para evitar el nombre divino] y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.” Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido [¿vestido real?] y vestidle; y poned un anillo [de sello y autoridad] en su dedo y calzado [los esclavos no tenían calzado; los huéspedes se quitaban los zapatos en la casa] en sus pies. Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado.” Y comenzaron a regocijarse.» (Lc 15.11-24)
La última parábola en este capítulo de Lucas ha sido llamada la «reina de las parábolas». Muchos la han clasificado como el “cuento breve” (short story) más antiguo de la literatura universal. Tiene todos los elementos necesarios para la composición de una historia impactante que permita una multiplicidad de lecturas congruentes. Dentro del discurso narrativo, este último cuadro es el punto culminante en que Jesús claramente analiza el problema fundamental de los líderes religiosos. La referencia a la paternidad divina se encuentra en el Antiguo Testamento en Os 11; Jer 31.18-20; Sal 103.13. Aquí, Jesús pinta un cuadro muy descriptivo y emotivo de la relación entre el padre y sus dos hijos. Es obvio que el hijo menor alude a personas como «los cobradores de impuestos y la gente de mala fama», y el hijo mayor a gente como «los fariseos y los escribas». El relato tiene dos partes: la primera es el alejamiento, arrepentimiento y regreso del hijo menor; la segunda, la reacción del hijo mayor.
En la primera parte encontramos la narración del derroche de los bienes y la caída al nivel más bajo que un judío podía imaginarse: ser apacentador de cerdos. Tomemos nota de que el cerdo era un animal impuro y que el joven, de pura necesidad, tiene que tomar un puesto inferior al nivel que los jornaleros en su tierra natal tenían. En tierra extraña, lejos de su familia, él se ha unido con un pagano que lo trata como muchos tratan a los extranjeros, explotándolo; y, además, padecía hambre. Es interesante ver que, en el v. 13, leemos que se alejó físicamente de la comunión con su familia (se fue de viaje, a una región lejana); en el v. 15 el texto griego dice literalmente que “él fue a unirse con unos de los ciudadanos de aquella región”. El verbo griego kallaomai es muy fuerte y aquí se refiere a una relación de trabajo. Dios habla hoy y muchas otras traducciones modernas, correctamente interpretan que en este contexto se trata de «pedir o buscar trabajo». Pero aquí hay un elemento de ironía. El joven se aleja de su padre que lo quiere y termina buscando trabajo, para unirse con un extranjero que lo detesta tanto como para enviarlo a apacentar cerdos, sin darle suficiente comida a cambio de su trabajo. La Biblia del peregrino nos da una excelente traducción: «Fue y se comprometió con un hacendado del país...» El que huyó del «compromiso» (la unión) con los suyos, ahora se ve obligado a comprometerse (unirse) con los que no son los suyos.
En todo caso, el joven recapacita y, en un monólogo interior, practica cómo regresar a su padre: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.» El «cielo» acá se refiere claramente a Dios. Para evitar decir el nombre de Dios o la palabra «Dios», los judíos muchas veces usaban «cielo». Por ejemplo, el «reino de los cielos» es sinónimo de «reino de Dios». El joven ha pecado contra Dios y su padre; ahora está dispuesto a tomar aun la posición más baja de jornalero porque su amarga experiencia le ha mostrado que hay posiciones de un nivel aun inferior a esta. De un alejamiento físico y psicológico pasa a un acercamiento psicológico que culminará con el regreso físico a la casa paterna. Este regreso, este acercamiento, se define en la parábola como un regreso a la vida misma —«este mi hijo muerto era y ahora ha revivido»—, una resurrección de un estado de alienación moral, espiritual y social.
Pero hay una gran sorpresa en la narración: el padre es quien se acerca a él y corre a recibirlo. El padre viola las reglas sociales de su comunidad; en vez de esperar a que el menor (y, en este caso, el menor rebelde) le muestre reverencia, él sale a saludarlo. No hay recriminación alguna. El hijo que no merece ser hijo y que ya no quiere ser hijo, recibe del padre el anillo del sello de la casa, que representaba la autoridad del padre. Recibe asimismo el mejor vestido (o, como también podría traducirse el griego stolên tên protên, «el vestido que tenía anteriormente», o sea, antes de abandonar la casa paterna). Recibe calzado; los esclavos no llevaban calzado, y los huéspedes se los quitaban cuando estaban en casa del anfitrión. Anillo, vestido y calzado forman un conjunto de símbolos de un hijo legítimo de la casa. Esta parte también termina con el tema del gozo que, como ya vimos, es típico del evangelio de Lucas. El becerro gordo se comía en ocasiones especiales o durante visitas de personas importantes.El padre hace un llamado para festejar y gozarse. Es el mismo tema con que terminaron las dos parábolas anteriores (Lc 15.7,10).
Segunda parte: invitación a un cambio en el hijo mayor (Lc 15.25-32) »El hijo mayor estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello. El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano.” Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara. Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.” Él entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado.”»
El hijo mayor regresa a casa y oye los elementos comunes de una fiesta (música y danza). Al oir lo que acontecía, se enoja. Eso nos recuerda la «murmuración de los fariseos y escribas», en 15.2. Él se aleja de la fiesta, de la convivencia. En lo que sigue (v. 25-30), el lector puede ver que el hijo mayor también se ha alejado del padre. No conoce a su padre; no tiene comunión ni con el padre ni con su hermano («este hijo tuyo», «tus bienes»). ¡Qué gran ironía! El hijo mayor nunca se fue de la casa pero, psicológicamente, está en una condición de alienación tal vez más profunda que la de su hermano menor.
El padre, en el v. 31, trata de acercársele, como lo hizo físicamente con su hijo menor, y le declara al hijo mayor que hay una comunión de familia y de bienes. El hijo mayor tiene mucho interés en obedecer al padre, pero no sabía cómo festejar. Espera que el padre tome la iniciativa para poder gozarse con sus amigos. No tiene interés en el bienestar de su hermano menor. Es obvio que, aunque el mayor estaba físicamente cercano a su padre, no entendía la generosidad y el amor de éste. La obediencia a las leyes de Moisés y a las tradiciones de los rabinos judíos era muy importante para un grupo de líderes religiosos, pero ellos no sabían festejar y gozarse con el hecho de que los «perdidos» habían sido hallados.
La parábola, como muchas otras de las parábolas de Jesús, no termina con una conclusión clara. No se sabe lo que hizo el hijo mayor. El menor se arrepiente y regresa a casa; el mayor queda en casa, pero el relato termina en suspenso. Las parábolas de Jesús eran una invitación a los oyentes a tomar decisiones y a actuar. Si en la parábola de la oveja perdida y en la de la moneda perdida el énfasis estaba en el retorno de lo perdido, ahora el énfasis cae en la invitación para el retorno de quien es supuestamente “justo” y «no perdido» como esa oveja, esa moneda y ese hijo rebelde. Todavía queda por ver cuál decisión van a tomar los «hijos mayores» que escuchaban a Jesús. Todavía queda ver cuál decisión van a tomar los «hijos mayores» que ahora, después de tantos siglos de lectura y relectura de la parábola, vuelven a leer y oir esta profunda short story.
Jesús termina con el estribillo de este bloque, elestribillo de gozo por elregreso, de un estado de muerte, de un hermano, una hermana, un amigo, una amiga, un vecino o una vecina. «Pero es necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ahora ha revivido, se había perdido y ha sido hallado.» Este estribillo es profundamente lucano. Para Lucas, la buena nueva es esencialmente buena nueva de alegría, porque también la gente de mala fama, los traidores, los marginados, los pobres, los niños y las mujeres (en fin, todos los despreciados de la comunidad) tienen una invitación a la vida, al acercamiento al Padre, quien los espera para darles una fiesta.
Conclusión: ¿"Parábola del hijo pródigo" o “Parábola del padre y sus dos hijos”?
Es imposible tratar todos los aspectos de tan rico texto en un artículo como este. Por último, es importante añadir que pesa mucho cuál título el traductor escoge para las parábolas de Jesús. En este caso, el título tradicional de la parábola puede despistar al lector. No se trata solamente del hijo pródigo. Tomando en cuenta los contextos sociorreligioso y narrativo de las otras dos parábolas (la oveja perdida y la moneda perdida), es obvio que los protagonistas principales del relato son los líderes religiosos que criticaron a Jesús porque él comía con «los cobradores de impuestos y la gente de mala fama».
Por otro lado, muchos han dicho que el eje de la parábola es el padre, quien amorosamente espera a su hijo rebelde y sabe cómo amar a dos hijos completamente diferentes. El punto es que en esta «reina de las parábolas», los tres protagonistas tienen igual importancia. No se trata de «la parábola del hijo menor» o «la parábola del hijo mayor» o solamente de «el padre amoroso». Se trata de «el padre y sus hijos». Eso no es extraño porque, como en muchos otros casos, Lucas nos revela el punto principal de las parábolas de Jesús ya al inicio de ellas, y este caso no es una excepción; la historia comienza con ¡«Un hombre tenía dos hijos»! (15.11). [El presente estudio fue publicado por primera vez en la revista Traducción de la Biblia, de las Sociedades Bíblicas Unidas, en su Volumen 11, número 1 de 2001]

giancarlo pellegrino